No toda el agua es igual. Descubre por qué el agua Kangen ionizada es diferente y cómo puede transformar tu salud, tu hogar y tu vida.
La tecnología Kangen (del japonés "volver al origen") utiliza un proceso de electrólisis para separar el agua en sus componentes alcalinos y ácidos, produciendo diferentes tipos de agua para distintos usos. El resultado es un agua rica en hidrógeno molecular, con propiedades antioxidantes, un pH controlado y microestructura mejorada que facilita la absorción celular.
El agua para beber Kangen es ligeramente alcalina (pH 8.5 a 9.5) y está cargada de hidrógeno molecular disuelto, el antioxidante más pequeño de la naturaleza. Su microestructura en pequeños clusters facilita la absorción celular y una hidratación más profunda y eficiente.
Muchas personas con condiciones como acidez, fatiga crónica, problemas articulares o piel seca han reportado mejoras significativas al cambiar al agua Kangen.
El agua Kangen con pH 11.5 es un limpiador potente y 100% natural. Su alta alcalinidad emulsifica las grasas y disuelve pesticidas, herbicidas y residuos de productos químicos de la superficie de frutas y verduras sin necesidad de jabones ni productos tóxicos.
Remoja tus verduras y frutas durante 5-10 minutos en agua Kangen 11.5. Verás el agua cambiar de color a medida que los residuos se eliminan.
El agua ácida Kangen (pH 4.0 a 6.0) tiene un pH similar al de la piel humana saludable (pH 5.5), lo que la convierte en un tónico natural excepcional. Sus propiedades astringentes y antibacterianas la hacen perfecta para el cuidado de la piel y el cabello.
Utilízala como tónico facial después de limpiar, para aclarar el cabello y darle brillo, o para calmar irritaciones menores.
El agua con pH neutro (7.0) es agua pura, limpia y libre de cloro y otras impurezas. Es perfecta para preparar medicamentos, alimentar bebés, cocinar de forma limpia y para personas con sistemas digestivos sensibles.
El agua con pH 2.5 tiene propiedades desinfectantes potentes. Elimina bacterias, hongos y patógenos comunes sin productos químicos agresivos. Estudios han demostrado su efectividad contra bacterias como E. coli y Salmonella.